Valientes y valiosos

Mostrando entradas con la etiqueta Una de ropa vieja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Una de ropa vieja. Mostrar todas las entradas

20.9.12

La relatividad de la espera



La abuela tenía algo de pitonisa , no se la podía engañar nunca . Sólo con mirarme , sabía si me había lavado o no las manos, si me apetecía o no irme de excursión , o si  le había mentido . . .  Solía echarme un cable cuando el resto de los mayores me decían que estaba imposible , y nunca me dejó en evidencia , al contrario que mis hermanos o mis propios padres .

Todos los veranos me iba con ella quince días a la casa del pueblo .  Una quincena de felicidad, de mañanas en la piscina , tardes con la bici , sin más responsabilidad que jugar a indios y vaqueros . . .
Desde los  nueve o diez años,  Víctor y yo nos quedábamos charlando por la noche, cada uno enfrentado desde su balcón . Él era un año mayor que yo. Decíamos tonterías , mirábamos las estrellas , contábamos chistes , hasta que indefectiblemente algún adulto nos reclamaba al interior de la casa , y nos teníamos que despedir . 

Al cabo de unos pocos veranos , Víctor dejó de salir al balcón . Infaliblemente , se quedaba en un grupito en el que había un par de chicas mayores de diecisiete años . Y yo me quedaba en el balcón como una tonta , para después apresurarme hasta a mi cuarto , a indigestarme de rabia. 

Una noche, la abuela me detuvo en el pasillo .

- Qué , ¿te gusta Víctor? - me preguntó a bocajarro.

Yo le dije que no , pero las dos sabíamos que sí . También sabía cual era mi problema , aunque no se lo había contado.

- No te preocupes , ahora le gustan más mayores , es natural , pero dale un par de años y ya verás como te prefiere a tí. 

No podía esperar dos años , ni siquiera en mis esperanzas más desquiciadas . Cuando se tienen trece años , el tiempo pasa a la velocidad de los siglos , y " un par de años " de una vida es demasiado para esperar pacientemente .

Hoy en día me pasa igual ; no soy capaz de esperar ni tan siquiera " un par de meses ", especialmente cuando aguardo la felicidad absoluta .

8.12.11

Frío en Madrid



Huele a invierno en Madrid, por la calle se arraciman las luces navideñas. El tiempo parece relajarse, los minutos se distienden como si fueran granizo. Paseo por calles frías y estrechas, sin tí a mi lado. Juego con tu recuerdo, busco el recorrido que solíamos hacer juntos, aunque aquí y ahora no compartamos estos pasos que resuenan en un asfalto oscuro y bruñido. Nunca una tarde me pareció tan larga, cuando llegué a casa me pareció notar jet lag.


4.11.11

Memories


 Superar la fobia a las cajas.
No caer en la tentación de releer los cuadernos; 
no es momento de palentología.
No debería escarbar entre los recuerdos;
podría encontrarme con los aviones de papel que me fabricaba Ícaro, 
para impulsarme a volar. 
O las flores de papel que me regaló Pablo, 
para que no me olvidara de las maravillas de la tierra.
Cosas mucho peores; 
una sarta de estupideces escritas en tinta verde,
que una " amiga " se encargó de que llegaran a su destinatario
sin saberlo ni quererlo yo,
( uno de los momentos más bochornosos de mi vida ) , o
una pulsera de hilo que me regalaron con ojos tristes.

No.
Hay días que no puedes dejar atrás los recuerdos 
que no pueden soportar una mudanza. 
por mucho pragmatismo que quieras aportar en tus intenciones.

28.9.11

Nostos



Me encanta que vuelvas. 
Porque te echo de menos más de lo que quisiera reconocer. Me gusta que construyamos una "charla de coche" en la que la nos inventamos una historia de diez minutos. Que seas el mejor cómplice hipotético en caso de asesinato, ya sea accidental o no. Me haces sonreír cuando pronuncias arból, o sófa, o cuando te inventas palabras que traduces directamente del francés. Me admira que hayas ido desde Francia a Inglaterra en bici para probar tus ideas, me fascina que quieras ponerte a prueba a tí mismo día a día.
Sabes que quiero lo mejor para tí, pero no por eso voy a pedirte que te vayas. Puedes presentir que éste es un abyecto chantaje emocional para que te quedes, pero no importa, porque sabes que te quiero y también, que mi mundo no está completo si no estás tú.

12.9.11

Happiness




Una pradera sembrada de dientes de león,
dispuestos a concederte todos tus deseos.
Unicornios de cristal con alas de algodón,
que se pelean por tenerte viajando con ellos;

tu sonrisa satisfecha blanqueándose al sol,
y yo robándote un solitario beso.

2.8.11

Apostar para ganar


Hace unos siete años que me aposté con Raquel una tableta de chocolate Milka con galleta a que no vendrías la noche que nos despedíamos hasta septiembre. 
Porque eras un borde, y porque además, ya habías dicho adiós el fin de semana preliminar.

Punto de partida,  la plaza del museo Reina Sofía. 
Destino, quién sabe. 
Una hora antes de la hora bruja, apareciste. 
Con las manos en los bolsillos, la única camiseta que se había quedado fuera de la maleta, media sonrisa, y una mirada decisiva en tus ojos.

Fue una noche extraña, el azar había creado un inexplicable grupo que no se había encontrado nunca, amigos de conocidos, personas que sólo tenían en común el deseo de sacarle el máximo partido a la noche. 

Hicimos una larga travesía; el templo de Debod, clubs, garitos, calles... Fue la primera vez que me diste la mano, para guiarme por tu mundo. Fascinados el uno con el otro, tú y yo nos amurallamos en una conversación absorbente a la que pusimos fin sólo cuando la luz de la madrugada alcanzó al asfalto.
Te esperaban siete horas de camino en coche hasta la playa.

Aquella noche perdí una tableta de chocolate, pero de algún modo te gané a tí. 
No podía pedirle nada más a las estrellas.

8.5.11

To my Zero




Te gustaban Nada Surf y Manic Street Preachers, rebosabas lucidez en tu cabeza y timidez en tu corazón. Te servías de un sentido del humor único, ácido graduado hacia sulfúrico. Nadie salía airoso ante tus comentarios mordientes, pero me gustaba que fueras capaz de autodestruirte en cinco segundos exponiéndote a tí mismo cuando decidías tener la deferencia de permitir que salvaran la cara aquellas personas que te caían bien. Sabías griego, latín e inglés, podías desarmar a una chica sólo con tu voz, pero te perdías intentando predecir lo que ella te diría y midiendo tus contestaciones.

Lo tenías todo para quedarte en el pódium, pero tuviste escrúpulos y fuiste noble. Cuando los vencedores cuenten la (su) historia, no se mostrarán tan piadosos como lo llegaste a ser tú.
Me fascina que lo sepas y que eso no cambie nada.

Recuerdo algunas tardes de verano inabarcables en las que sólo necesitabas mirarme para sentirte afortunado, así como la noche en la que las mejores posibilidades se descubrieron ante tí, como en una carambola de cuántica, porque decidiste lo mejor : permitir que todo siguiera su curso.

24.3.11

Shooting star



Desterrada del reino de los bares nocturnos, con sus ojos emborronados de luna y la sonrisa maliciosa trazada con tiza de fresa, me miró de frente, sólo dijo dos palabras:
- Es tarde
y se esfumó antes de que pudiera despedirme, bajando rauda las escalerillas del metro.
Un beso se extinguió en el aire como una estrella moribunda.

3.2.11

Paradoja

Foto de Rabato
Cuando el frío nos cosquilleaba en la nariz nos íbamos al mismo café, donde tenían lámparas de sal, infusiones de todos los sabores y las tartas más deliciosas del mundo. Podría pasarme la tarde absorbiendo tus ideas, saboreando tus palabras y escuchando tu voz, pero a tí nunca te gustó hablar demasiado. Así que terminábamos paladeando el estrepitoso silencio.

15.11.10

The trick is to keep breathing


Tenía el pelo azul, los ojos verdes y una tormenta de piercings por el cuerpo. Salíamos algunos viernes por la noche a bares infrecuentables, hablábamos de filosofía, literatura y música, mezclándolo con solemnes tonterías. Solíamos separarnos a altas horas de la madrugada, ella enganchada de algún chico interesante, yo distanciándome de los ofrecimientos de los babosos de turno. Nos invitaban en todos los antros de los bajos de Argüelles a copas y chupitos, como yo no bebía demasiado, ella solía termináselo todo. A cambio,  yo jamás volví a casa sin que me doliera el estómago y la mandíbula de la risa.
Un día se tiñó el pelo de negro, se desprendió de sus piercings y dejó de alternar tequila con absenta.
Mientras ella se hacía mayor, yo me negaba a madurar, porque ya intuía que no me beneficiaría en nada. Una tarde ella me dio plantón y así conocí a un chico que no estaba tan mal, y que cambiaría el curso de mi vida. Aunque a los diecinueve años no es difícil que las consecuencias  de momentos tan pequeños repercutan a lo grande.

Un poco más tarde llegó lo peor, la incertidumbre, la ausencia, los días que confirmaban que el silencio iba para largo. No la he vuelto a ver desde entonces. Me pregunto qué hará ahora y si se acordará de mi alguna vez, o si me habré convertido en un fantasma evanescente que cambia de nombre y apariencia en la neblina de su memoria.

7.11.10

Carrot cake

Foto : Helga Weber

Me había confundido con otra, incluso puede que por otro. No me importó. Yo era fría, maligna e insensible, la clase de malhechora que sugiere a su marido tarta de zanahoria como postre a la hora de cenar.

28.10.10

Vísperas

El jersey del revés. El trabajo caduco en la oficina perenne. El tren que no llega. El libro que se acaba. El curso tedioso. La conocida que no calla. La víspera del viernes no ha sido especialmente feliz, pero queda la fe en un futuro inmediato...


... Aunque la espera se me estanca en las venas, mañana podré degustar un café decente, estrenaré libro nuevo, la mañana por fin sucumbirá y conseguiré estar a tu lado. No haremos nada en especial, sólo hablaremos de todo y de nada, pero podremos viajar con la imaginación hasta confines nunca tanteados, y mientras narramos cuentos de fabricación propia y nos reímos de nosotros mismos, nos bendecirán las estelas de las hojas otoñales cayendo hasta el suelo entibiado por el atardecer.

23.8.10

Les étoiles, de Melody Gardot


No creo en las casualidades, la chiripa de un hallazgo imprevisto. Porque me resulta muy difícil entender que una coincidencia espacio-temporal no sea una señal de los hados. Porque la estadística me da la razón; he vivido situaciones impensables, he conocido personas increíbles, y la explicación no pasa por el simple azar.

Sí, creo en un Destino combinado con el libre albedrío - he conseguido conciliar ambos mundos en mi cabecita oportunista, he decidido salvar los vericuetos filosóficos y creer en lo que más me conviene.

Hace tiempo demostré empíricamente que la fortuna sonríe a los valientes; y tú demostraste estar hecho de una pasta especial. Nunca tuve tan poco que ofrecer y jamás recibí tanto a cambio. Al principio tenías curiosidad, ¿quién era esa chica extranjera que se había autoinvitado a dormir en tu casa? ....
Un par de cervezas después, nos caímos bien y todo.

Te caí tan bien que te convertiste en mi traductor oficial, el nexo con los demás, aunque yo era fastidiosa porque quería enterarme de todo lo que se hablaba en el grupo, de lo que decía la tele, de lo que ponía en el periódico.  No pude ser más molesta; era una invasora en tu intimidad,  como invitada estabas obligado a ser amable conmigo, me apropié del asiento delantero de tu coche (primero para ir a la compra, después para una excursión, luego a un pueblecito apartado, cada vez un destino más lejano y peregrino),  saquée tu despensa...

Te irritaba mi parloteo continuo, te enervaba cuando en el silencio del bosque rompía el encanto tarareando canciones,  te sacaban de quicio mis ideas inflexibles y acérrimas, y te reías cuando yo te hablaba de un futuro común.
Veníamos de sistemas interplanetarios diferentes, tú no entendías por qué para mí Internet era imprescindible, yo me extrañaba de que existiera aún un eremita auténtico, tú.

Por eso me sorprendías cuando, por las noches, buscabas un huequecito a mi lado para conversar conmigo de lo que fuera, y tus ojos describían una barrera entrañable, en la que no permitías que entrara nadie más.

Nunca tuve tan poco que ofrecer, fue una de las épocas en las que mi vida estaba devastada. Bolsillos casi vacíos, actitud lesiva, mente en modo autodestructivo, corazón  criogenizado, gratitud descascarillada. Una joya. No me pediste nunca nada a cambio.

No he podido devolverte todo lo que te debo. Espero que la vida, que es tan larga, innove un bucle casi imposible y pueda volver a cruzarme contigo en otro país, en otra ciudad, en la misma calle a la misma hora, aunque llevemos años sin saber el uno del otro, y poder devolverte multiplicado por cien aquello que no supe demostrarte y que te debo. O que desde el cielo, las estrellas, que todo lo ven y tan sabias son, te premien como bien mereces, con la buena fortuna de no volver a encontrarme jamás.

15.8.10

Taking chances



Ahora es como si mi vida estuviera dividida entre dos cielos, el famoso azul de Madrid y otro tormentoso e incoloro. Me parece que me he quedado a vivir en el peor, pero las hipótesis condicionales siempre sacarán medalla de oro si compiten contra la deslucida rutina del día a día. Nunca preveemos que nos vaya a ir mal,  no a nosotros. 

No hay combate que no ganemos en nuestros autopresagios, no presentimos que pueda haber peleas por un objeto cualquiera cambiado de lugar en casa, no sospechamos que  se puedan generar disputas por un bote de champú vacío en la ducha. A veces desearía que el torbellino del cielo del pasado viniera de vuelta aunque fueran diez minutos, tan sólo para sentirme igual de lúcida, y joven como antes. Una vida repleta de opciones.

El pasado, con sus embellecidas puertas ya cerradas a nuestras espaldas, centellea un instante para que la nostalgia nos haga creer que rechazamos o perdimos la oportunidad de ser felices;  retortijones de infinitas posibilidades encerradas para siempre en el arcón del pasado, que siempre son más atractivas que la definida realidad con las que la comparamos.

Pero la verdad es que tienes lo que has escogido,
y elegiste aquello que te pareció mejor.

30.6.10

Perdonen la desconfianza

Hay días que muerdes despacito, sometida la cólera como si fuera un felino domesticado, al que no permites surgir de su jaula para no triturar a los demás. Si sigues así terminarás  cabizbaja y resignada, viviendo una vida automatizada que dudas que otra persona quisiera para sí.

Y sin embargo, alguien un día te arroja una confesión, te envidia, porque tu interfaz logró convencerle, porque conseguiste el milagro de la fe, porque arrugaste las viejas expectativas y se arracimaron las esperanzas de un futuro brillante como la plata de tus ojos, inquebrantables ante la corrosiva tristeza.

Hay días en los que no puedes engañar a los demás y te alejas, no hay palabras que sirvan para consolarte, no consigues creerte que haya un mundo mejor, y que sea / esté en este mismo planeta, porque los metauniversos se entremezclan para que germine el extracto más puro de Murphy, porque no hay remedio ni anestesia posibles, y la sangre borbotonea al saberlo, pero el futuro está por venir, y eso es lo que más duele.

No servirán los libros, ni las canciones, ni lo poco que has aprendido.
Un día llegará la realidad aplastando la burbujita que quisiste construir y no quedará nada.

Hay días en los que sólo quieres morder al conformismo que te rodea,  hasta el desgarro, pero sabes que la rabia no te llevará a buen puerto, y tu franqueza sólo sería una onda expansiva letal, y tus mentiras sólo servirían como bálsamo protector para un par de arañazos en el campo de batalla.

No importa para quién ni por cuánto tiempo.

Sólo que hay días en los que no soportas la incomensurable estupidez propia y el increíble equivalente de su peso en plomo del desaliento, inversamente proporcional a la escuálida, macilenta esperanza que no termina por prosperar, tan rodeada como está de brotes verdes.

3.6.10

Shine


Los besos hilvanados al olvido,
los sueños acotados por la rutina.
Y cuando ya daba todo por perdido,
la pasión huraña se reanima;
te sacas de la manga un par de libros,
revuelves la tarde de café y risas
y un rayo láser disuelve el vacío
y oigo huir a la monotonía.

6.5.10

En mi ciudad, de vuelta

A veces encontramos nuestro destino
en el camino que tomamos para evitarlo  

Y yo, que quebré las baldosas amarillas para no regresar a tí,
que quemé los diarios hechos de papel reciclado y lápiz
para no recordar,
que borré las canciones para empezar de nuevo.

Te encuentro hoy, un día cualquiera,
has vuelto a mi ciudad, eres un desconocido 
que tiene una cara familiar,
alguien con quien hablar del tiempo
y de lo mal que lo hacen los políticos,
 y al volver a casa encuentro que la vida es muy extraña;
puse tanto empeño en perderte, 
 que no quedaba ni un testigo de todos los que te conocieron,
y no podía contarle a nadie que te había reencontrado
sin tener que empezar por el principio. 


3.11.09

Perdu



Cual Penélope sitiada por los pretendientes
tejo maldiciones para tí, Ulises extraviado,
que durante la noche desarmo con delicadeza.

27.10.09

Cuestión de fe





Recogió todas las historias de amor que había en la papelera
y creó una nueva irrompible.

29.9.09

No hay mensaje en mi botella

No se me perdieron las palabras;
se me agotaron las conmemoraciones.
Y es que los escorpiones que quisieron instilarme veneno caduco no me asesinaron,
y es que los dragones olvidadizos que quisieron calcinarme,
instigados por cuentos de brujas y culebras,
no me acertaron ni un poquito.

Para mí, los tiempos de lagartijas y cucarachas se han liquidado.
He sobrevivido a todos ellos.



(Será que mala hierba nunca muere)