Valientes y valiosos

20.5.09

En el metro

-...Pero que clasista eres, Amparo, que no, que no soy atea ni ninguna otra cosa, no creo en tu Dios y ya está.
(...)
- La justicia la quiero aquí, no allí. ¡A mí qué más me da que se haga justicia cuando ya esté muerta!, No, no, no, no, yo quiero justicia aquí, aquí, no en el cielo o donde narices sea. Porque además, esa es otra, si Dios es misericordioso y todo eso, al final todos acabamos en el cielo independientemente de lo que hayas hecho. Que no creo en esas gaitas, y ya está.
(...)
-Ah, que además existe el Diablo. Ah, coño, si es que yo no había caído, que también existe el diablo, y todo lo malo entonces es por su culpa. Bueno, y digo yo, si Dios es omnipotente y todo eso, ¿por qué no se carga al Diablo, y todos contentos? Estaríamos todos mucho mejor...
(...)
- Mira, todos tenemos sentimientos malos y buenos, la envidia está en todos, es una cualidad humana...
(...)
- Que sí, que me creo que ese señor nació y vivió y fue carpintero, y dijo que nos amásemos los unos a los otros, eso me lo creo, pero fue como tú y como yo, y se murió igual que yo me voy a morir.
(...)
-Que no, Amparo, que no me convences, que no creo en tu Dios, que con todo lo que hay en el mundo ya podría haber hecho algo para cambiarlo y sigue habiendo pederastas, y precisamente en la Iglesia, tú fijate, y sigue habiendo guerras, y crímenes y cosas malas, y tu Dios o no existe o se está echando una siestecita de campeonato.


(Extracto de un diálogo que terminó siendo conversación en el que medio vagón de metro opinó acerca de la existencia de Dios.
Cabe decir que la norma imperante es el descrédito de Dios,
aunque los participantes estaban bautizados
por la Iglesia católica apostólica y romana,
- nadie se ha molestado en apostatar.
El metro de Madrid tal vez no vuele,
pero al menos crea estas situaciones curiosas.)

10 comentarios:

Juan Carlos dijo...

Los transportes públicos y la puñe...tera manía que tiene la gente de hablar por el móvil a voz en grito produce estos textos que surrealistas si que son. Mitad de conversación, no se saben las respuestas. Ahora que esta si que era profunda, escatológica incluso, je, je.

El Titanic, también se hundió dijo...

supongo que si yo he vivido una conversación como esa, en una larga sobremesa, con tres generaciones presentes, cuatro o cinco botellas de vino vacias y un cura presente... cualquier parecido es pura coincidencia no?

Darko Wiggin dijo...

El metro siempre crea situaciones de medio metro...

Creo que un día escribiré un libro y lo titularé "los ángeles no tienen sexo y el diablo se llevó todo el dinero de la crisis", o algo así.

Firmado un ateo (sin apostatar por incoherente promesa de respeto)

S. dijo...

yo creo en él como figura histórica,pero seguro que tuvo hijos.
Uy estoy pecando creo...Y de cara blanquita nada,era más bien con la cara morenita y sin ojos azules.
Una vez,visité Jaén,en su catedral se sacaba "el rostro de dios"una tela-cuadro con un hombre pintado con barbas,muy mal pintados.Estoy pecando otra vez ya ves,pero es que me quedé muda sin saber que decir.
A todo esto,te cuento un chiste:Un cura le dice a otro:
-padre padre estoy pecando
-Porqué hijo mio?
-padre es que soy poeta
-Eso no es un pecado hijo,es un don divino
-Pues trincame el pepino
(No sé a qué ha venido todo esto te lo juro,debo estar poseida)

davivi dijo...

Supongo que nadie se ha molestado en apostatar porque no es algo que vaya a cambiar sus vidas y, por tanto, se preocupan de otras cosas como la hipoteca y demás. Ya sabes, estamos en crisis.

Literato (pseudónimo) dijo...

Honestamente opinaré.

El descrédito de Dios es notorio, pero se produce en completo estado lúcido de facultades mentales y físicas en quienes descreen. Y digo esto porque cuando algo de su propia vida "va mal" aquel despropósito comienza a tambalear.

Escucho por ahí a personas que opinan que Dios no existe, que si existiera un Dios no habría maldad en el mundo, o a otras que opinan como la señora del metro. Sin embargo, cuando sus vidas se opacan y la desesperación cunde entonces ahí sí, invisiblemente, las palabras "Dios", "por favor", "ayúdame", "no me dejes solo", etc, reflotan y se aferran a un "algo" invisible mientras miran hacia arriba, hacia el cielo.

El hombre no puede dejar de creer en un ser divino que lo creó. Muchos libros hablan de este identificación universal del hombre y un ser superior.

Creo, estimada amiga, que uno debería tratar de "ver" y "entender" que es la vida y qué rol cumple en ella. A mí, como a vos, o como a todo el mundo, nos viven pasando cosas feas, malas, horribles, que detestamos, pero también cosas bellas y que nos hacen felices y sonrientes. Son los dados universales los que apuestan, es nuestro karma lo que nos toca, o mejor dicho "nuestra cruz".

Saludos Pitufina.

momo dijo...

Que rincón tan fantástico pitufina , no sé porque puente has aparecido , pero ya no te escapas , te guardaré , para no perderte , y desde ya voy a pasearte y leerte despacio, gracias y un abrazo enorme de bienvenida .
PD
tienes toda la razón, en lo de regalar libros , cuando digo un nombre y la gente no sabe no contesta, pienso la cantidad d ecosas que se pierden.
Es una buena idea.
otro abrazo

borraeso dijo...

Para qué apostatar... me da la impresión que ahí es cuando le daríamos la importancia que no tiene...

Mis padres me bautizaron siguiendo una vieja tradición e hicieron una fiesta... y ya está...
yo, siguiendo la mía, no bautizo a nadie y cada uno que elija lo que quiera...

Un pitagol, para celebrarlo!

diarioilustrado dijo...

Pues es interesante que tales questiones lleguen al pueblo llano, que viaja en metro :)

Costarossa dijo...

Si estoy de acuerdo con alguna opinión es del Literario, pero el hecho de que acudimos al Dios cuando pasamos por un mal momento en la vida no quiere decir que el Dios exista, sólo muestra la necesidad de gente de creer que no estan solos, al azar del destino. Por eso hay dioses en todas religiones pero tienen caras diferentes.