Valientes y valiosos

15.2.12

No pierdas tu pasión de vista...



¿Crees tú también que el sentido de la vida no es otro que la pasión, que un día colma nuestro corazón, nuestra alma y nuestro cuerpo, y que después arde para siempre, hasta la muerte, pase lo que pase? ¿Y que si hemos vivido esa pasión, quizás no hayamos vivido en vano? ¿Que así de profunda, así de malvada, así de grandiosa, así de inhumana es una pasión?… ¿Y que quizás no se concentre en una persona en concreto, sino en el deseo mismo?… Tal es la pregunta. O puede ser que se concentre en una persona en concreto, la misma siempre, desde siempre y para siempre, en una misma persona misteriosa que puede ser buena o mala, pero que no por ello, ni por sus acciones ni por su manera de ser, influye en la intensidad de la pasión que nos ata a ella. Respóndeme, si sabes responder —dice elevando la voz, casi exigiendo.
— ¿Por qué me lo preguntas? —dice el otro con calma—. Sabes que es así.


Sándor Márai,
El último encuentro

2 comentarios:

Rebeca dijo...

Sabes hace poquito estuve leyendo sobre psicológica cognitiva (Ellis y esa gente), la conclusión es que realmente no necesitamos todas estas pasiones para vivir, para ser felices, pero la cultura (canciones, libros...) nos han trasmitido que una vida sin algo así es una vida carente de valor. Creo que ahí caemos en un grave error.
Por una vez, y seguramente influida, me voy a posicionar en contra de la pasión.

Darthpitufina dijo...

A Rebeca: Sí, se puede vivir sin pasión. Se puede estar más tranquilo y disfrutar de una sosegada felicidad relativa sin pasión. Pero sin pasión, no estaríamos vivos, seríamos anodinas marionetas... ¿no crees?

Yo desde luego, me subo al carro de la pasión. Pasión por viajar, por conocer, por cocinar, por leer, por vivir cosas aún no descubiertas, pasión por las personas. Si no, me resultaría todo demasiado aburrido...

Una sonrisa!!