Valientes y valiosos

22.7.11

When you were young


Nuestras aspiraciones no sobrepasaban las dos de la madrugada de esa misma fecha, éramos jóvenes y podíamos esperar que sobreviniera cualquier cosa que cambiara el rumbo de los acontecimientos. Te recuerdo encumbrando una cascada metálica, las escaleras del metro de Tribunal, las más empinadas, con doble tramo, esforzándote por alcanzarnos, y nosotras riéndonos al verte correr con tantas ansias para llegar hasta donde nosotras te esperábamos, paradas. Después nos separábamos, jugábamos al escondite por los bares de la ciudad y cuando nos encontrábamos fingíamos no conocernos, era divertido jugar con la incomprensión de la gente.

Nunca nos peleamos entre nosotras por tí, pero hacíamos trampas.
Ella te dijo que le gustaba la música de los sesenta;  se refería a Rocío Durcal y Marisol, pero tú interpretaste The Beatles y The Who. Nunca aclaré el malentendido, aunque anoté que ella no deshizo el equívoco; estaba empeñada en impresionarte.
Yo, muy estoica,  le conté que no me interesabas, que optaba por dejarte pasar de largo, que no estaba para tonterías; que lo mejor estaba por llegar. 
Tú, por tu lado, habías decidido no dejar pasar de largo a ninguna chica que se te cruzara, por muchas tonterías que te soltara, porque sería lo mejor que te podía llegar. 

Y así te iba esquivando en hábil slalom, evadiendo tus horarios particulares, como si fuéramos un único personaje auspiciado por Stan Lee, incapaz de estar al mismo tiempo en el mismo lugar. Me llegaba el eco de tu presencia, y eso era suficiente la mayoría de las veces, cuando podía superar la fascinación que me provocabas. Te evitaba como se evitan los desastres, pero al final el tiempo y el destino nos dieron una lección.

5 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Con lo que se demuestra que no hay que buscar nada, hay que dejar fluir y , lo que tenga que llegar, llegará.

Ela dijo...

el tiempo siempre se encargará...

Rebeca dijo...

Me he trasladado a mi adolescencia, yo y mi amiga peleándonos por mi vecino, mi papel el de fingir indiferencia, el de ella el de amarlo con locura, entrecruzamos horarios y aparecimos donde sabíamos que lo encontraríamos, pero en este caso el tiempo nos situo en lugares distintos, el casado con la mejor amiga de su hermana, mi mejor amiga casada y con un niño y yo, después de haber crecido, riendome de haber perseguido con tanta emoción aquellos recuerdos. Pero bueno, quien sabe el tiempo, lo que quiero, lo que trae, lo que sea.

Isabel Estercita Lew dijo...

Que conmovedor viaje al pasado, Pitufina... el tiempo se encarga, claro, pero seguramente le damos una buena ayuda

Beso

Estercita

Espérame en Siberia dijo...

Ah, ¡qué destino de lo más juguetón!


Mmmmuá.