Valientes y valiosos

15.6.10

Lección uno


Con el tiempo aprendí que la amplitud de la sonrisa
con la que mis padres pedían disculpas a otras personas
por mi comportamiento,
era directamente proporcional
a la dureza del castigo que me inflingirían más tarde.

7 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

También sería directamente proporcional a la gravedad del error cometido.

Darthpitufina dijo...

... Jajaja, además de verdad...

Juan Carlos dijo...

¡Uy! eso me suena mucho

S. dijo...

Jajajajjajaja a mi me ha caido alguna que otra bronca y algún que otro castigo!jajaja

mansi nishi dijo...

jajaja! muy bueno, lo peor es que yo soy ahora la que sonríe!

saludos!

Darko Wiggin dijo...

Provocar amplias sonrisas proporcionales incluso se veia divertido con el tiempo, aprendí

PD: pugnmop?
pushnpop
dragndrop
roknroll
...

Isabel Martínez dijo...

Cierto, cierto. A mayor fechoría, disculpa más educada y lisonjera y castigo más temible.
Tienes un blog bonito y muy entretenido. Por aquí me escondo.
Un saludo.