Valientes y valiosos

19.7.09

El testículo atrófico de Carlos II el Hechizado

Al rey Carlos II le llamaron el Hechizado. Falleció el 1 de noviembre del año 1700, pero sólo un mes antes de morir, el 2 de octubre, firmó un testamento que montó una buena en Europa; como murió sin descendencia, declaró al duque de Anjou, futuro Felipe V, heredero de la Corona de España, decisión que nos trajo la famosa Guerra de Sucesión. La consecuencia de la esterilidad de Carlos II fue que los Borbones ganaron el trono.

Carlos II tuvo más enfermedades en sus escasos años de vida que un tratado de medicina. Sufrió sarampión, raquitismo, viruela, problemas gástricos, paludismo, hidrocefalia, fiebres tercianas y, lo que era peor, hipogenitalismo, o sea, que sólo tenía un testículo y no precisamente a pleno rendimiento. Al rey se le intentó curar con miles de remedios, y de hecho, es un verdadero milagro que sobreviviera casi 39 años, cuando nadie daba un céntimo por su vida casi desde que nació. Al ser rey, lo que más preocupaba era su esterilidad, porque de ella dependía un inmenso territorio.

Primero se pensó que la culpa era, como no, de su primera mujer, María Luisa de Orleans, que se quejaba de la eyaculación precoz de su marido. Luego se creyó que había sido víctima de un hechizo, y más tarde algún iluminado lo convenció de que el origen de todos sus problemas estaba en el que no se había despedido de su padre en el lecho de muerte. Cómo iba a despedirse el chaval, si Felipe IV murió cuando Carlitos tenía 4 años. El caso es que como Carlos II lo intentaba todo, ni corto ni perezoso se plantó en El Escorial, mandó exhumar la momia de su padre y se quedó unos minutos con ella. Ni que decir tiene que volvió a Madrid tan estéril como cuando se fue.

En otra ocasión intentó curarse con las momias de San Isidro y San Diego de Alcalá, para lo cual se trasladaron los restos de éstos dos santos hasta unas capillas cercanas a palacio. Carlos II tenía especial confianza en la momia de San Diego, incorrupto - momificado, en realidad - porque su bisabuelo Felipe II también la utilizó para curar a uno de sus hijos. Pero el remedio tampoco sirvió de mucho, porque San Diego no le repuso el testículo que le faltaba ni mucho menos le desatrofió el único que tenía.
Cuando murió se le realizó la autopsia, algo poco común en los reyes españoles. Según el informe de los médicos, tenía el corazón tan pequeño como un grano de pimienta, los pulmones estaban corroídos, los intestinos gangrenados, el testículo estaba negro como el carbón, y la cabeza llena de agua. No tenía desperdicio.

A todos nos han enseñado en la escuela que la llegada de los Borbones al trono español tuvo orígen en la Guerra de Sucesión, pero tirando del hilo queda claro que la culpa la tuvo el único y atrófico testículo del rey Carlos II.

Polvo eres
(Peripecias y extravagancias de algunos cadáveres inquietos)

Nieves Concostrina


6 comentarios:

X dijo...

Y yo que pensaba que simplemente era subnormal. xD

Yandros dijo...

Siempre me acuerdo de Carlos II porque en mi libro de Historia (de Santillana creo) aparecía su foto y la primera vez que lo ví dije: "Que tía más fea"
Luego ví que era tío y que la cara era lo mejor que tenía. Con semejante historial médico creo que es más carne de programa de Iker Jiménez que de Programa de Historia
Muy bueno el apunte histórico, culturízanos!

S. dijo...

he leido testiculo y he venido corriendo

PsicoAlhana dijo...

¡¡¡Esto si que es de dominio público y no las tonterias de Paquirrin!!!

Mr Blogger dijo...

Lo de preservar la sangre azul y las alianzas estratégicas... luego pasa lo que pasa

Peribáñez dijo...

Sabía ue había habido un Rey subnormal, pero no recordaba quién era. Debe ser este, desde luego! Lo que no sabía es que e pobre estuviera tan fastidiado. Y con reyes así, no es aro que a España le fuera como le fuera.