Valientes y valiosos

27.10.08

El patio de mi casa

Vivo enfrente de la vía del metro, del cementerio y de la cárcel de Carabanchel. Desde mi casa la vista panorámica siempre ha sido alegre, como os podeis figurar.

La cárcel de Carabanchel se ubica en unos terrenos inmensos, unos 172.000 m2.

La prisión, inaugurada en 1944 con la pretensión de albergar a una media de 2.000 presos en plena represión franquista, alojaba en los tiempos de la dictadura a disidentes políticos, presos por ideología republicana en su mayoría. En la década de los 80, también presos comunes fueron instalados en la edificación. Recuerdo que la galería de mujeres estaba ubicada justo enfrente de la de los hombres, y se dedicaban unas lindezas en cuanto el clima se tornaba más benévolo (la primavera, dicen...) que logró que me hiciera una idea temprana del funcionamiento de las relaciones entre los dos géneros.

En 1998 trasladaron a los presos a otras cárceles, y quedó en pie ésta vieja prisión, con la promesa de que sería demolida y que ese terreno se emplearía para uso social.

Mis vecinos se han movilizado a lo largo de todos estos años en concentraciones a fin de solicitar distintas finalidades para esos terrenos que ahora pertenecen al ministerio de Interior. Algunos vecinos en los 90 pedían que se construyeran viviendas de protección oficial ya. Otros, que un centro comercial - pero se terminó levantando el centro comercial Plaza Aluche, demasiado cercano en tiempo y espacio como para que esa propuesta fuera rentable - y otros, clamaban que se construyera un gran hospital.

Personalmente, a mí me parece absurdo que se construya otro hospital teniendo el Gómez Ulla al lado de la cárcel, ya edificado y del que sólo se utiliza un 40% de sus instalaciones (siendo optimistas; no pocas noches he pasado frente al enorme edificio y comprobado que las ventanas iluminadas apenas alcanzan esa cifra. ¿Por qué no es un hospital para civiles?, de acuerdo, en su momento se construyó como un hospital militar, y por ello aceptaría que en tiempos de guerra los militronchos tuvieran prioridad a la hora de ser atendidos, pero ¿ahora?... Es cierto que los congregantes del barrio recientemente recibimos una circular políticamente correcta en la que se nos informaba que podíamos utilizar esas instalaciones. Sin embargo, a la hora de la verdad sólo es posible la atención a nivel de urgencias, pues terminan derivando al usuario al Hospital Clínico de San Carlos (en Moncloa, a escasos 45 minutos en metro, más una caminata de unos 800 metros hasta la puerta del Clínico) en el momento en que el paciente queda controlado. Me remito al caso personal de mi padre, un jubilado de 70 años que se presentó en el hospital Gómez Ulla, y una vez atendido por urgencias se le envió en ambulancia al Clínico, lejano y bastante más saturado. ¿Para qué nos dicen que podemos acudir al hospital si está claro que no es así y que sus instalaciones siguen estando dispuestas sólo para militares?).

Estoy a favor de la optimización de recursos en época de crisis; se invirtió en ese hospital, que tiene una capacidad óptima para albergar a los vecinos enfermos. ¿Para qué construir otro hospital si el Gómez Ulla ya tiene material ... y está sin utilizar?

Dejando de lado mis disgresiones sobre el hospital y volviendo a la cárcel: me parece espléndido que después de estos diez años de negociación/especulación con la parcela, ahora que por fin comienzan las obras de derribo - ya planificado desde 1999 - de la nada surja la Plataforma por un Centro para la Paz, que reclama la apertura de un centro de memoria histórica. Un nutrido grupo entró en el recinto durante varias horas para manifestarse en contra de la demolición y proponer a las autoridades que al menos mantengan alguna galería para convertirla en un centro que recuerde la represión que se practicó en esa cárcel.

Se ha propuesto que estos terrenos tengan una finalidad social; ya fuera como hospital, centro comercial, polideportivo o viviendas, pero jamás he visto ni un sólo domingo una concentración reclamando un espacio para la memoria histórica. Y ahora unos ciudadanos se indignan, cogen una pancarta- cuando ya se ha iniciado la demolición de la característica cúpula, y poca cosa puede hacerse al respecto - y arman follón exigiendo que se quede como está. Olé.

Si esta Plataforma hubiera existido en 1998, podrían haberse opuesto antes de que se diera el visto bueno a la demolición de la cárcel. Y podían haber expuesto entonces que la cúpula distintiva que ahora ya está destrozada por la mitad, poseía un elevado valor arquitectónico, y que el centro de memoria por el que ahora se arma la marimorena se construyera justo ahí.

Como en su momento nadie dijo ni mú, el ministerio del Interior resolvió derribar todo el complejo para construir un hospital menor, edificios administrativos y 650 viviendas. Está bien descrito y planeado desde el 99, cualquier vecino que haya tenido un mínimo de interés ha podido tener acceso al convenio, publicado, por ejemplo, por la asociación de vecinos de Puerto Chico y también notificado en la Junta Municipal de la Latina.

Estas cosas me hacen recordar el chiste de "Organización":

En una orgía, un chico de repente exclama : ¡Organización, por favor,

que somos 7 chicas y 2 chicos y ya me han dado 5 veces por culo!

Más sobre la cárcel de Carabanchel,

aquí

1 comentario:

Miguel dijo...

Empecemos por el chiste: ajajaja, clásico, ya lo conocía, pero siempre me hace reir.

Lo de la cárcel y el mal uso de las instalaciones es algo que pasa allá y acá y creo que en todas partes del mundo.

Lo del hospital y como se lo administra y a quienes recepta me parece lamentable.

Te mando saludos desde mi Argentina.