Valientes y valiosos

30.6.07

Paraísos Artificiales

Me decían que de mi piel para dentro mandaba yo. Me hablaban de Antonio Escohotado, de Baudelaire, de paraísos artificiales, como comerciales mal pagados con derecho a comisión astronómica.
Hasta que el más listo, Alberto creo que se llamaba, se dio cuenta que la campaña estaba mal planteada. Yo ya creía que de mi piel para adentro mandaba yo, yo ya sabía lo que me podía deparar el futuro más próximo, y no estaba en contra. Estaba a favor.
Tan sólo que no quería lo que me estaban ofreciendo.


Me miró a los ojos, calibró mi cerebro, y con respeto dijo: Te admiro.
No volvió a tratarme como a una niña a la que hay que educar, ni como a una Barbie a la que hay que soportar por cortesía.
Pensé que no había razón, porque miles de personas pensaban como yo.
Cuando salí al Mundo, me dí cuenta que estaba equivocada.
Comprendí por qué me habían tratado de convencer de mi libertad, por qué me habían hablado de Antonio Escohotado, por qué me querían iniciar en los ritos de la noche milenaria.
Vi el fanatismo acérrimo, los ideales discrepantes que llevaban al callejón que poseían las dos hermanas, Cerrazón y Violencia.

No hay comentarios: